Dos pasos adelante, tres hacia atrás, y así.
Debo admitir que pudo resultar divertido en algún momento de esta etapa, pero ya no es así. No quiero pasarme el resto de mi vida valorando que parte de la balanza se inclina más, ni quiero preguntarme cada día si esto o aquello merece la pena.
Estoy pagando un precio demasiado alto, y lo peor de todo es que desconozco si lo hago por mi misma, o para demostrarle al mundo que puedo sola con todo.
Siento que estoy subida en una atracción de feria, adrenalina en la subida y porrazo en la bajada. Demasiada velocidad, demasiado todo. Y tengo miedo.
Necesito un "te quiero" y quedarme dormida.



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