He intentado escribir esto antes pero no sabía muy bien como. El viernes pasado estaba en clase de Filosofía y el profesor empezó a darnos una típica charla sobre la vida, pero en este caso no fue tan típica y me dio que pensar. Mi profesor muchas veces compara la vida como si fuera unaobra de teatro en la que él actua como profesor y nosotros como alumnos, pero esta vez la comparó como si fuera un juego en el que todos jugamos y ninguno puede echarse atrás. Jugando muchas veces ganamos pero también perdemos, hace falta seguir unas normas para que este juego siga adelante pero siempre hay alguien que hace trampas y unas veces se sale con la suya pero hay otras veces que no es así. Todos jugamos en un mismo equipo para conseguir un mismo objetivo, la felicidad, pero no todos recurren a los mismos medios para conseguirla. En este juego hay que disfrutar cada tirada, cada turno y cada movimiento de ficha y no preocuparse por el premio, porque nos empeñamos en llegar a ser los primeros y no nos damos cuenta que esa felicidad la estamos consiguiendo en cada momento. Yo ya me considero ganadora de este premio aunque a veces tenga que volver a mover mi ficha.